Los terremotos fuertes suelen causar innumerables pérdidas tanto humanas como materiales y causar daños al entorno, además pueden catalizar la aparición de otros fenómenos naturales que también ocasionan daños. Entre los efectos inducidos por los terremotos tenemos: amplificación (efectos de sitio), licuación de los suelos, deslizamientos o desprendimientos, desplazamientos del terreno y tsunamis. Es por ello que su estudio y evaluación en la prevención de desastres es importante debido a los impactos que pueden generarse en las personas, estructuras y viviendas que se encuentran expuestos a estos peligros. Razón por la cual deben ser considerados en la planificación de los territorios en el momento de diseñar y construir cualquier obra.

La amplificación surge cuando las ondas sísmicas viajan por una superficie sólida y al llegar a una zona blanda (pueden ser suelos arenosos, arcillas, limos o áreas de rellenos), la onda se desplaza fácilmente, amplificándose, lo que provoca que el terremoto sea más fuerte en algunas zonas y que los edificios colapsen. La  modificación del movimiento del suelo en su amplitud, duración y contenido frecuencial se conoce como efecto de sitio o respuesta sísmica local y juega un rol muy importante en el grado de distribución de daños durante un terremoto. Esta modificación de la señal sísmica es debida a la influencia de las condiciones geológicas y  topográficas.

Licuación o Licuefacción de suelos es un fenómeno en el cual los terrenos, a causa de la saturación de agua y particularmente en sedimentos recientes como arena o grava, pierden su firmeza y fluyen como resultado de los esfuerzos provocados en ellos debido a los temblores. Esto provoca que los edificios y/o estructuras colapsen hacia uno de los lados debido a que la superficie se torna blanda.

Los deslizamientos son movimiento descendente, relativamente rápido de una masa de suelo o roca, que tiene lugar a lo largo de una o varias superficies definidas, que son visibles o que puedan ser inferidas razonablemente o bien corresponder a una franja relativamente estrecha. Se considera que la masa movilizada se desplaza como un bloque único. Los tipos de deslizamientos más representativos son los deslizamientos traslacionales o rotacionales; desprendimientos; expansiones laterales y flujos.  Las zonas  susceptibles a la ocurrencia de  deslizamientos inducidos por actividad sísmica, son las laderas inestables, las pendientes elevadas y los escarpes rocosos. 

Desplazamientos del terreno pueden ocurrir ladera abajo o cuando las fallas geológicas superficiales generan sismos que producen desplazamientos de la falla.

Los Tsunamis son generados cuando el terremoto se origina en una falla que se encuentra en el fondo oceánico provocando una perturbación en el lecho marino causando que se generen una serie de olas que penetran tierra adentro. Para ello el terremoto debe tener su foco a una profundidad supercicial, digamos menor a 40 km, con un mecanismo de ruptura vertical a lo largo de la falla y de magnitud superior a 7. Otras fuentes que producen tsunamis son las erupciones volcánicas, los deslizamientos submarinos o aéreos, el impacto de un meteorito u otro disturbio en el fondo oceánico.